Dólar oficial y dólar paralelo
El tema de conversación no podía ser otro que el operativo montado por los inspectores de AFIP en las casas de cambio. Y la “cruzada” oficial para atacar el circuito informal.
“El problema no es el monto que se negocia, que es demasiado chico en comparación con el volumen total. El tema pasa por las señales que se emiten, por la interpretación que hace la gente de todo esto. Piensa que es porque algo está por pasar”, decía un operador que ya peina canas en la city porteña.
“Es verdad. Se está alentando a que muchos quieran comprar. Incluso, quienes no tenían pensado hacerlo”, argumentaba un colega suyo.
“Crecen los controles, hay menos oferta, aumenta la demanda y también el precio. Es de manual”, decía un tercero, que se jactaba de ya haber pasado varias veces por una situación similar a la de hoy en día.
En algo coincidían.
El nuevo control cambiario ya arrojó el primer resultado concreto: la fenomenal disparada de la brecha que existe entre el dólar oficial operado en el circuito formal y el dólar paralelo o marginal.
Bastó con que se pusiera en marcha el sistema de “scoring” -por el cual las entidades bancarias y cambiarias están obligadas a calificar a sus clientes- para que el mercado minorista prácticamente se paralizara.
Este lunes, en su primer día de operaciones, tal como ya informara iProfesional.com, prácticamente todas las consultas para compra de divisas habían sido rechazadas.
“Estamos vendiendo dólares a unas 4 ó 5 personas, mientras que la semana pasadateníamos más de 100 por día”, señalaba el cajero de una casa de cambios del microcentro.
Y remarcaba que este descenso era producto de las dificultades por la aplicación del nuevo software que analiza -caso por caso- la situación de cada cliente. Y que obligó a muchas casas de cambio -algunas de ellas de primera línea- a dejar de operar.
Esta situación, que en parte se trasladó del día lunes al martes, motivó a que muchosclientes minoristas, que habitualmente compraban en el circuito formal, pasaran a abastecerse en el “blue”.
Así las cosas, este segmento se vio desbordado ante una demanda mayor a la habitual y una oferta que aún opera con volumen deprimido.
Como consecuencia de ello, en el primer día en el que mercado actuó con cierta fluidez -tras el abrupto “feriado cambiario” del lunes-, el precio del dólar paralelo se ubicó en los $4,62 por unidad.
Esta cifra representa nada menos que una suba de 13 centavos con respecto al cierre anterior que, expresados en términos relativos, implica un salto del 3 por ciento.
Con este empuje, la brecha entre el valor de pizarra y el informal trepó al 8,2%, siendo esta marca el valor más alto desde la salida de la Convertibilidad en el 2002.
De hecho, supera al otro pico anterior -registrado el 20 de octubre de 2008- en plena crisis financiera internacional, luego de la caída de Lehman Brothers.
“La brecha entre el paralelo y el oficial es la más alta que hemos visto en los últimos años”, coincide Fernando Izzo, director de ABC Mercado de Cambios.
“La razón hay que buscarla por el lado de los controles oficiales, que impactaron violentamente en la cotización del “blue”, sostiene.
“De hecho, ya en la primera jornada en la que se conocieron las restricciones la cotización se disparó unos veinte centavos en el paralelo. Y pasó de $4,48 a $4,68″, destaca el ejecutivo.
El incremento de la brecha no hizo más que demostrar que la aplicación de las nuevas medidas, en vez de desalentar la compra la avivó en forma notoria.
Corrida fantasma, medidas innecesarias
Al referirse a la actual situación del mercado cambiario argentino y a las nuevas medidas, el economista Eduardo Levy Yeyati advierte sobre los peligros de una “corrida fantasma”, en alusión a que puede desembocar en “generar demanda incluso donde antes no la había”.
La cuestión es que se incrementaron los temores de que las autoridades profundicen las medidas de control.
Al respecto, el ex titular del Banco Central, Alfonso Prat Gay, señaló: “Con estas medidas, además de empantanar la demanda esencialmente lo que hizo el Gobierno es que desaparezca por completo la oferta”.
“No hay mucho que explicar. La gente tiene temor y se refugia en el dólar, por eso se amplió la brecha y convalidó un mayor precio”, explica un operador.
La ampliación de esa diferencia a niveles récord habla por sí sola de que “el Gobierno creó un problema aun mayor cuando podía haberlo resuelto de otro modo y más fácil”, señala el analista Federico Thomsen.
“Los efectos que tendrán todas estas medidas resultan relativamente previsibles. La demanda por el billete oficial se moderará en el corto plazo -lo que reducirá el ritmo de pérdida de reservas. Pero, como contrapartida, se ampliará aún más la brecha con el paralelo”, explica el ex ministro de Economía Martín Lousteau.
“Lo mejor que podrían hacer es no hacer nada más por un tiempo y dejar que las cosas se calmen y dejar de alimentar los temores de la gente”, agrega.
Sobre el cierre del mes, se estima que el Banco Central debió desprenderse de unos u$s1.780 millones para abastecer la demanda de divisas.
El polémico y controvertido ex ministro de Economía, Domingo Cavallo -respetado por una parte de la sociedad y cuestionado por otra- había señalado tiempo atrás que “la brechaentre el precio del dólar oficial y paralelo constituye un indicador para saber si hay fuga de capitales”.
Y anticipaba que para reducir la salida de dólares, el Gobierno iba a aumentar sus controles sobre el mercado de cambios.
En su visión, “cuando la brecha aumenta, es porque también hay una mayor expectativa de devaluación con su consecuente impacto en la suba en las tasas de interés”.
Cavallo destaca que si éstas no suben al ritmo del avance del precio de la divisa “se potencia la fuga y se exacerba la cotización del paralelo”.
Y agrega que “se trata, ni más ni menos, que de un círculo vicioso del que sólo se sale con una devaluación fuerte de la moneda en el mercado oficial”.
En tanto, el economista Luis Palma Cané señala que la actual brecha es el resultado de la aplicación de “remedios que ya han sido probados largamente y que demostraron a las claras que no son solución para frenar la salida de divisas del sistema, que responde a factores estructurales que van más allá de los controles”.
“Lo único que se logra es aumentar la diferencia de cotización entre el paralelo y el oficial”, afirma.
“El problema es que hay una fuga creciente de dólares debido a que el país tiene tasas de interés negativas y dólar barato”, señala Palma Cané.
“Vamos hacia un mercado paralelo en crecimiento porque no hay un acceso fluido a la compra de dólares”, apunta Jorge Todesca, titular de Finsoport, quien remarca que estas medidas “pueden tener algún efecto en el corto plazo pero no resuelven el problema de fondo”.
Un alto ejecutivo de un banco destaca que “al desaparecer el flujo de fondos provenientes del mercado libre, al circuito paralelo le resulta más difícil hacerse de dinero y eso hace que se encarezca el precio”.
“Conta con liqui”
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