jueves, 10 de noviembre de 2011

El Gobierno no quiere devaluar

“Las medidas que tengan que tomarse, llegarán apenas transcurran las urnas”, decía una semana antes de los comicios un funcionario que visita frecuentemente la Casa Rosada.

No a la devaluacion del peso argentino

Y si los empresarios y el mercado financiero pedían señales post-electorales sobre en qué iba a consistir la profundización del modelo K, la catarata de medidas lanzadas en apenas siete días los ayudó a calmar su ansiedad.

En tan solo una semana pasaron más cosas que en los últimos meses.

Desde el ”ejército” de inspectores y funcionarios de AFIP, UIF, Banco Central, Gendarmería y Prefectura desembarcando en las casas de cambio de la city porteña.

Pasando por nuevas medidas oficiales para controlar más de cerca el movimiento debilletes verdes de petroleras, mineras y aseguradoras.

Hasta la frutilla del postre, que es que todo argentino que quiera comprar dólares deberá ”pedirle permiso” a la AFIP. Tendrá que tramitar online el pedido y la entidad podrá aprobar o no la operación en base a su capacidad contributiva (ver nota: Dime cuál es tu ingreso declarado y te diré cuántos dólares podés comprar).

Así las cosas, la cruzada “anti-dolarización” no se hizo esperar.

En realidad, todo este arsenal de iniciativas forma parte de un paquete de medidaspensadas de antemano, en los meses previos.

Y que estaban en la “gatera”, a la espera de que concluyeran los comicios para hacer su debut.

Muchos analistas apelan a la conocida frase ”esto recién empieza”, ante la pregunta acerca de si esta avanzada se va a profundizar.

Es que lo que sí quedó más que claro es que desde el Gobierno se echará mano a todo tipo de medidas para evitar que el dólar suba a un ritmo más acelerado que el que imperó hasta ahora.

También, que su objetivo ”Número 1″ es (y será): “No a la devaluación, al menos en el corto plazo, y sostener el consumo, cueste lo que cueste”.

Y en este “cueste lo que cueste” se incluye:

Reducir, como sea, la demanda de divisas.

Aumentar, como sea, la oferta de billetes.

Controlar a los bancos para que no encarezcan los créditos.

Impulsar planes para fomentar el consumo.

Devaluación, mala palabra
En este marco, banqueros que participaron en la reunión que tuvieron con Marcó del Pont -a horas de transcurridas las elecciones- cuentan, off the record, que la titular del Central “puso el grito en el cielo” cuando le plantearon subir un poco más el dólar paracompensar la pérdida que sufrió la divisa en relación con los fuertes ajustes salariales y la inflación.

Pero, de momento, esta alternativ ”no es una opción” para el oficialismo, que ve en ese escenario un posible enfriamiento de la economía. En el mercado no se descarta una aceleración de la devaluación en el mediano plazo, pero recién después de haber conseguido el objetivo de transmitir un mensaje de estabilidad y de que no perdería la pulseada contra el mercado financiero.

Tampoco el Ejecutivo con buenos ojos que se encarezcan los créditos y que esto mate a la “gallina de los huevos de oro”, es decir el boom de compras, que lo ha llevado a una contundente victoria en las urnas.

Del otro lado del mostrador, los ejecutivos de las entidades financieras se ven un poco más ajustados para cumplir esta misión.

“Se nos hace muy cuesta arriba mantener las tasas cuando por cada dos pesos que prestamos nos está entrando sólo uno como depósitos y además se nos fugan muchos fondos al dólar. No tenemos la misma liquidez que antes”, expresa un alto directivo de un banco con marcada preocupación.

Más controles a un “mal negocio”
Claro está, que la gran cantidad de reservas que ha venido sacrificando el Banco Centraltambién forma parte del ”cueste lo que cueste”.

No obstante, la idea del Gobierno es que, con las nuevas medidas dirigidas a la compra de dólares, las ventas por parte de la entidad sean lo más bajas posible.

Por lo pronto, el tener que sacrificar tantos dólares de las arcas del BCRA hasta borró la sonrisa de Mercedes Marcó del Pont, que ya no repite su célebre frase: ”Este modelo se la banca”.

En tanto, el discurso de otros funcionarios va por el lado de convencer a los argentinos de que comprar billetes verdes no es redituable.

“La gente que adquiere dólares hace un mal negocio. Sólo basta con sacar la cuenta de la rentabilidad contra un plazo fijo”, afirmó Miguel Pesce, vicepresidente del Central.

Ante semejante argumento de persuasión, el escepticismo de los analistas ahora es más grande que la ventaja que Cristina le sacó al resto de los candidatos el domingo 23.

Para el economista José Luis Espert, resulta hasta contradictorio decir que es un mal negocio comprar y, a la vez, implementar toda una batería de controles para evitarlo. “Son absurdas desde lo conceptual y desde lo numérico”, dijo el economista.

A la hora de analizar las medidas que apuntan a aumentar la oferta de divisas, como la de obligar a empresas a liquidar sus dólares en el país, el economista Carlos Melconian afirma: “El problema de la Argentina no es de oferta, sino de demanda, que va a continuar alta”.

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