Dólar oficial y Dólar Blue
Ya nada será como hasta hace poco.
Desde hace ya varios años viene funcionando en la Argentina una política cambiaria basada en lo que se denomina “flotación administrada”.
Esto es, incrementar o reducir la oferta de dólares en el mercado para así mantener estable su cotización frente al peso, e ir haciendo subir al billete verde de manera gradual. Es decir, de a “cuentagotas” y no que sufra abruptos altibajos.
Este sistema se sustenta en el poder de fuego del Banco Central -a partir de sus reservas acumuladas- que le permite desarticular cualquier especulación cambiaria.
Pese a ello, y al “poder de convencimiento” que tiene la entidad de disponer de toda la artillería para domar a la moneda, el país debió soportar una formidable fuga de capitales, con picos máximos registrados en los últimos meses.
La magnitud de la misma fue tal que, sólo en el segundo trimestre, sumó unos u$s8.000 millones.
Esta salida tiene efectos secundarios, que van más allá del tema cambiario y que, a partir de un determinado umbral, afectan el nivel de actividad.
Nuevo escenario
En un intento por tratar de frenar esta sangría, a partir del 31 de octubre -sólo una semana después de las elecciones presidenciales- se produjo un abrupto giro en el país, que amenaza con dejar sus huellas por un largo tiempo.
Es que el Gobierno decidió implementar una suerte de “cerrojo cambiario” según el cual muchos argentinos -que antes compraban dólares libremente- a partir de entonces deberán hacerlo exponiéndose a la lupa de la AFIP.
Como consecuencia de su aplicación, según informa la consultora M&S, dirigida por Carlos Melconian y Rodolfo Santángelo, la ”sangría” de divisas que venía sufriendo el Banco Central, pasó de unos u$s150 millones diarios a sólo la tercera parte.
En términos mensuales, ello equivale pasar de u$s3.000 millones a apenas u$s1.000 millones.
Sin embargo, esta reducción se vio contrarrestada por la cantidad de divisas que comenzaron a ”fugarse” de las cuentas en dólares de particulares y empresas depositadas en los bancos.
En efecto, desde la semana pasada tanto directivos de entidades como analistas (y hasta el propio Gobierno) miran con suma preocupación el fuerte efecto “goteo” que se viene dando en las cajas de ahorro dolarizadas.
Hoy el foco de atención está puesto en que el drenaje diario se ubicaría por encima de los u$s100 millones, tal como informara oportunamente iProfesional.com.
Teniendo en cuenta el último dato publicado por el Banco Central -que arroja un saldo en las cajas de ahorro de u$s7.162 millones al 28 de octubre- la pérdida acumulada a la fecha sería de unos u$s 700 millones, cifra a la que debe sumarse lo que ocurra con losvencimientos de los plazos fijos en esa moneda.
Desde un banco extranjero de primera línea con amplia cobertura geográfica en todo el país, confiaron a iProfesional.com en estricto “off the record” que, en lo que va de noviembre, sus saldos cayeron un 10%.
De ese total, el 90% corresponde a depósitos en cajas de ahorro.
Otro dato que ilustra en qué forma impacta la medida es que, de ese total, u$s9 de cada u$s10 son retirados por clientes de Capital y Gran Buenos Aires.
Cabe apuntar que hasta la entrada en vigencia del nuevo sistema cambiario, las cuentas a la vista en dólares lideraban, cómodamente, el crecimiento porcentual de los depósitos.
Tal es así, que a lo largo de los diez primeros meses del año, éstas habían crecido un 44%, frente al 28% de los plazos fijos en pesos.
Fuga de depósitos,
No hay comentarios:
Publicar un comentario